jueves, 11 de noviembre de 2010

Quijotes del amor

“Revelar la verdad es encender una cerilla, puede iluminar,
ayudarte a ver mejor o puede prender fuego a tu mundo.”
Being Erica

¿Cuántas veces hemos guardado un secreto hasta el punto de olvidarlo? ¿Cuántas veces hemos seguido a alguien con la mirada sin que se diera cuenta, hasta que un día olvidas por qué lo haces, convirtiéndolo en adicción? Nos aferramos a los secretos como a la piel de nuestro cuerpo. Pero realmente no sirve da nada.
Ocultas un vicio, un sentimiento, un cotilleo, da igual... o se sabe, o se olvida. Es triste pensar que cuanto más fuerte escondemos algo, más valor le estamos restando. Creemos que al ser "solo nuestro" es más intenso su significado, estamos equivocados. Significa condenar un pensamiento al olvido o profundizar tanto en él que se termine convirtiendo en infección, que nos consuma desde dentro.
Allá voy, memorizando inconscientemente cada centímetro de un cuerpo que no es el mío, solo con la mirada. Mirar, mirar, mirar, nunca tocar. Se acelera el ritmo de la respiración, el labio inferior sufre levemente al ser mordido con deseo... Y no me ve. ¿Por qué debería verme? Yo solo soy yo, ¿qué importancia tiene una mirada?
Creo que si se mira a alguien con mucha intensidad la otra persona debe notarlo, aunque esté a dos kilómetros. Ese cosquilleo que te hace pensar: "me siento observado". Si lo notas y no sabes de dónde viene esa sensación te angustias, pero ¿cómo vas a saber que son esos ojos los que te miran? Es complicado, como todo. Como dijo Carlos Ruiz Zafón en el libro Marina:

 Nos hacemos dependientes de las fantasías que creamos. Toda la vida esperando a que te agarren del brazo, te den la vuelta y te besen sin decir nada. O que corran detrás de tí cuando te vas y te pidan que te quedes. Ilusiones, creaciones de mentes irracionales, Quijotes del amor que en vez de basar su locura en los libros de caballerías se basan en las historias de grandes romances.



"Maybe if I told you the right words,
at the right time...
you'd be mine"
Baby, can I hold you?, Tracy Chapman


 ¿Dónde se guardan las miradas secretas?¿Dónde terminan los besos imaginarios?¿Dónde se pierden los sueños que no llevamos a cabo?¿Dónde acaban las palabras que no decimos por cobardía?¿Y los deseos que no nos atrevemos a confesar?
¿Dónde van a parar las conversaciones que mantenemos en mi imaginación?¿Son todos estos gigantes simples molinos de viento?
“Everyday is a struggle between what I wanna say
and what I should keep to myself”
Everyday, Toby Lightman

¿Hago algo para evitar todas estas preguntas? No, una y otra vez me callo, me escondo, lucho contra mis propios impulsos... todo para preguntarme día tras día si el momento habrá pasado ya o si tengo razón al esforzarme por ser invisible.
Sé que me puedo equivocar, sé que nunca doy un paso si no veo donde piso y también sé que por tanta estupidez no se me mira como yo miro, ni se me desea como yo deseo. Consejera, amiga, confidente, hija, hermana, rara, solitaria... a fuerza de ser todo eso olvidé aprender a ser deseada, querida o soñada. ¿Qué importa? Soy yo y eso nadie más puede serlo.

“El destino tiene miedo de saber
dónde irá a parar el tren,
dónde irá a caer.
No lo puedes ver, ya ves,
que no lo deja ver.”
Ya lo sabes, Antonio Orozco

“Moviéndose a compás como una estúpida

Máquina el corazón:

La torpe inteligencia del cerebro

Dormida en un rincón.”

Gustavo Adolfo Bécquer







"Un deseo sin acción es una mentira."



Mi mayor mentira... tú.


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