viernes, 12 de noviembre de 2010

Escaleras de papel

“Sueño que estoy a tu lado
que tú con tus manos,
rozas las mías
intento tocarte,
y no lo consigo
entonces despierto,
y no estoy contigo.”
Mírame y tócame, Antonio Orozco




Anoche me fui a la cama y estuve leyendo como siempre. Cuando empezaba a amanecer, he caído en un sueño profundo. Durante parte de la mañana he recorrido una tienda imaginaria, para bajar al piso de abajo me agarraba a una escalera de papel, tenía que meterme por estrechos túneles de colores, el de seguridad estaba tan perdido como yo... pero no me preocupaba, era divertido, como un laberinto infantil o una piscina de bolas. De pronto, sin saber cómo ni preguntarme por qué, he aparecido en una nube. Era de noche y hacía frío, alguien me besaba el cuello y un escalofrío me hacía entrar en calor. Con los ojos cerrados nos besamos y cuando aun creo tener sus manos entre las mías, desaparece. Deja de estar oscuro, se encienden las estrellas y puedo ver que no hay nadie a mi lado aunque un segundo antes hubiese jurado estar con alguien... Me siento, abrazo mis piernas y tirito de frío. Miro las estrellas, me parece que el cielo es morado, no me da miedo estar volando porque la nube me protege y nunca miro hacia abajo. Me tumbo acurrucada y el cielo vuelve a apagarse. Un brazo rodea mi cintura y al girarme en busca de quien me agarra... me despierto.

“Gira tu mundo y no sabes si estas despierta
quieres llegar adentro y no encuentras la puerta
vuelves a preguntar y no hay una respuesta
para comprender cada realidad…”
Despierta, Alex Ubago
 Cuando era pequeña tenía estrellas en el techo de mi habitación que brillaban en la oscuridad. Ahora las echo de menos. Ahora mi techo es demasiado alto, ni siquiera de pie encima de la cama alcanzo a rozar el atrapasueños morado que gira sobre mí. Quiero volver a tener estrellas, el día que las encuentre las pegaré junto a mí en la pared.
“Voy a ver si me encuentro dentro de mi piel
y comprendo porque nada puedo entender.
Me resulta tan raro todo lo normal…
Me tropiezo, me caigo y vuelvo a tropezar.”
Mi nube azul, Fito y los Fitipaldis
Hoy mi abuelo me ha contado cómo se enamoró de mi abuela, no podía apartar la mirada de la foto de ella que había en la pared. Él va a cumplir 96 años, y aun le brillan los ojos cuando dice "éramos unos críos". Cuando pasaban los aviones, asustados apagaban las luces de la casa donde vivían. Ella era una niña que trabajaba en la casa, él un invitado. Un día ambos corrieron asustados hacia el interruptor de la luz y la apagaron a la vez, se tocaron sin querer. "Era un niño y me di cuenta de que me casaría con ella" dice mi abuelo sonriendo a la imagen de mi abuela. La máquina del oxígeno murmura. "A partir de aquel día siempre me colaba en la escalera del personal de servicio para hacerme el encontradizo... y a los 18 años nos casamos." Le escucho en silencio, veo las escenas en mi cabeza, estoy a punto de llorar pero sonrío. "La echo de menos" dice con tristeza; "yo también, abuelo" le contesto.
Echo de menos su olor, su forma de abrazarme, su voz, su sonrisa, el modo en que decía "¡mi reina, cuánto has crecido!" cada vez que me veía aunque yo siguiera igual. Pero no me puedo quejar, cada día tengo un trocito de ella en mi madre, un gesto, una mirada o su sutil parecido.
Genial... ya estoy llorando. "Eres más blanda que las gachas de higo" me dicen mi padre y mi abuelo paterno cuando me pongo sensible. ¿Qué le vamos a hacer? Con tanta persona insensible en el mundo otros tenemos que equilibrar la balanza. Me consuela pensar que quién no sabe sentir, nunca sabrá soñar.
“Se perdió,
el dulce consuelo de su amor,
y cada renglón,
de todo el futuro que escribió.”
Dime porqué, Antonio Orozco
 Tengo mil miedos... payasos, muñecas de porcelana, alturas... pero ninguno es tan horrible como el terror que siento al pensar en el olvido. Si mi abuela podía mirarnos a todos y ver solo a unos extraños...¿cómo debía sentirse ella? ¿Qué se siente al no recordar quien es toda esa gente que te abraza y te dice que te quiere? Sé lo que se siente al ser olvidada, no quiero sentir lo que se siente al olvidar. Alzheimer, mi peor pesadilla, pánico, angustia. Si pudiera pedir un deseo para mí misma sería nunca olvidar. Si los recuerdos nos hacen ser quien somos... ¿Qué somos sin ellos?


"Hoy es un día azul de primavera, creo que moriré de poesía, de esa famosa joven melancólica no recuerdo ni el nombre que tenía. Sólo sé que pasó por este mundo como una paloma fugitiva: la olvidé sin quererlo, lentamente, como todas las cosas de la vida." 
Nicanor Parra 




"El olvido llega al corazón como a los ojos el sueño."
Alfred de Musset



"Tengo miedo de que el miedo eche un pulso y pueda más.
No te rindas, no te sientes a esperar."
Llegaremos a tiempo, Rosana





Seguiré soñando con mundos imaginarios y escaleras de papel...


    

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