domingo, 7 de noviembre de 2010

"Quiéreme si te atreves", ¿Capaz o incapaz?

“Pasito a pasito, buscando el equilibrio
y dejándome llevar.
Sólo estoy jugando a que me invento un camino
primero a saltitos, luego en espiral.”
 Mirando al cielo, Fito y los Fitipaldis.

Un domingo cualquiera en pijama tirada en el sofá. Me dan las once de la noche y me veo hacer el tonto bailando cuando nadie puede verme. Estoy ridícula, un pañuelo atado a la cabeza, un bolígrafo como micrófono... Giro, giro, giro y vuelvo a girar en la silla. Al abrir los ojos todo da vueltas, me río sola mientras me pregunto ¿cómo puedo ser tan tonta?
Me he despertado con ganas de jugar en los columpios... ¿ridículo, verdad? Sentarse, coger impulso, estirar las piernas, doblarlas, estirarlas... alto, más alto, ¡MÁS ALTO! Que se enrede el pelo suelto por el cambio de dirección del aire al balancearse arriba y abajo. El frío del viento que pone las mejillas rojas, los ojos brillantes, mechones de cabello alborotado.

“Yo seguiré mirando al cielo,
tú nunca quisiste volar…
Mirando al cielo, Fito y los fitipaldis.
Frenar, la cara colorada, la boca sonriente, las manos con olor metálico de las cadenas, parte del pelo entre los labios, la piel de gallina, las piernas cansadas... ¿Por qué no tendré un columpio en el jardín?
No sé muy bien en qué momento de la vida alguien decide que somos "demasiado mayores" para ciertas cosas. Un día estas jugando en el suelo con los playmobils en el suelo de tu cuarto y al día siguiente los tienes en el trastero. ¿En qué segundo nos transformamos?


 “Todos mis castillos son de arena.
Todo lo que sueño es tan frágil.”
Corazón oxidado, Fito y los Fitipaldis.

 
"Contra y pro, sí y no,
lo que al mundo da sabor.
Ella, él, tú y yo...
Busca siempre destacar,
no debes ser mediocridad.
Nada dejes al azar
y trata siempre de triunfar.
De ti depende descollar
y qué tan alto has de llegar.
Quien no se atreve a intentar
nunca cruzará la mar."

Merlín el encantador.

 Correr sin sentido, tirarse al césped y rodar, huir de la arena de la playa para jugar con las olas, subirse a un árbol, oir como cuentan hasta cien mientras te escondes, cantar a voz en grito "Highway to hell" saltando en la cocina con tus amigas, bailar al ganar una partida al futbolín, comer una bolsa enorme de chucherías, entrar en todas las jugueterías, saltar a la comba, hacer girar un aro en la cintura...

"Que pena estar siempre pegado al suelo
el cielo queda demasiado lejos
tendré que soñar que puedo volar..."
 Viene y va, Fito y los Fitipaldis.

 Quiero columpiarme alto, muy alto y que los problemas queden atrás. Quiero tumbarme a leer en cualquier lugar. ¿Tan difícil es de entender? ¿Por qué muchos me miran como diciendo "que triste no quiere irse de fiesta, quiere irse a un parque"? ¿Qué tiene de bueno dejar de divertirse con cosas de críos?
Veo las fotos de dos amigas y yo haciendo el idiota en el pueblo. Saltando desde el columpio como cuando éramos pequeñas, dandole vueltas para que luego gire deprisa, empujándonos, tirándonos por el tobogán. De eso hace... ¿un año? ¿Por qué parece que cuando llegas a cierta edad todo lo que sea absurdo y divertido ya no puede gustarte?

"-Bésame, ¿capaz o incapaz?
-Capaz.- le da un besito.
-He dicho que me beses.- se suben a un coche y se besan.
Corren, entran en un callejón.
-Quiéreme.
-Capaz.
-...¿Esto es un juego para tí?"
Película Quiéreme si te atreves.

Los juegos cambian con la edad, pero nosotros en el fondo somos iguales. ¿Qué hay de malo si me he cansado de esos juegos y prefiero los de antes? Los de ahora nunca terminan bien, nadie gana, todos perdemos. Nos hacemos daño una y otra vez, es agotador. Volver a tomárnoslo todo con alegría y curiosidad, solo pido eso. Alguien que quiera ver el mundo por primera vez como quiero yo. Alguien con quien aprender a gatear, con quien jugar a descubrir el significado del amor. Alguien que quiera ir cada vez más alto en el columpio.


“Esta noche a tu ventana tira piedras la luna.
Dice que no llores sola,
Que ella quiere compañía, que la noche es larga y fría.
Ella en vela pasa las horas.”
En vela, La fuga



¿Capaz o incapaz?




     

sábado, 6 de noviembre de 2010

La vida es sueño, y los sueños, sueños son.

   "De tanto amar y andar salen los libros."
 Pablo Neruda

Tiene gracia cuando tratamos de no pensar y los pensamientos nos acosan. Y cuando tratamos de pensar en algo pero no se nos ocurre absolutamente nada... en ese instante hasta la más mínima mota de polvo puede ocupar nuestra mente. El vuelo de una mosca nos obliga a abstraernos, un cachito de papel se mueve bajo nuestro dedo formando figuras invisibles sobre el cristal de la mesa...
Es increible como la falta de inspiración puede llegar a hacernos pensar. Después de una hora con el Blog abierto sin saber que poner hoy, jugando con papelitos, releyendo páginas de libros al azar y soportando un irritante dolor de oído, resulta que termino escribiendo sobre no saber qué escribir, irónico.
Cuando pienso en las Antiguas Grecia y Roma siempre termino dando vueltas a su religión. Pasara lo que pasase tenían a alguien concreto en quien confiar sus súplicas. Si un escritor no era capaz de poner dos palabras seguidas rogaba a las musas una ayudita. Si no te iba bien en el amor, ibas a adorar a Venus o Afrodita. Y así con infinidad de temas.
Pero ahora, ¿qué tenemos? religiones de deidad única que dicen que Dios es Todopoderoso, infinitamente bueno, infinitamente sabio, infinitamente todo... y el caso es que las cosas van mal. Creo que era mejor la concepción antigua de la religión cuando los dioses eran cercanos a las emociones humanas, caían en los placeres de la vida, eran en ocasiones vengativos y no siempre perdonaban.
Ahora que no hay musas a las que poder rogar solo nos queda tirar de nuestras propias experiencias. ¿Y qué haces cuando la vida te deja en punto muerto?
“Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar 
y la mitad del alma en la tierra,
y con las dos mitades del alma 
miro al mundo.”
Pablo Neruda.

 Es triste que lo más inspirador de una vida sean las pesadillas de por la noche. Extrañas, muy extrañas. Hace mucho, mucho tiempo soñé que un gigantesco pájaro azul me hablaba y me decía que le mordiera... al final del sueño terminaba lanzandome al mar. Hace poco corría por una ciudad desierta y una bola amarilla (que vete tú a saber por qué se llamaba "bola sarcástica") enorme me perseguía. Hace un par de noches deambulaba sola por la facultad, estaba oscuro y sabía que tenía que encontrarme con alguien, estaba nerviosa pero no tenía miedo... y de pronto PUM! estaba en medio de una autopista en hora punta sin poder moverme. El otro día andaba por las ruinas de un cementerio celta con mis antiguos compañeros del colegio y dos profesoras de entonces, llevaba un brazalete egipcio de oro. 
No sé si mi insomnio es un miedo inconsciente porque sé que cuando me duerma lo pasaré mal o lo paso mal porque duermo poco... Solo sé que me dan las cinco de la mañana y sigo mirando el atrapasueños girar en la oscuridad. Que no se me malinterprete, no siempre tengo pesadillas donde acabo peor que mal, a veces tengo sueños tan profundos y reales que cuando despierto desearía no haberlo hecho... pero sucede pocas veces y casi siempre son sueños muy muy breves que olvido rápido. 
Es a la hora de dormir cuando más melancólica y profunda me pongo. En ocasiones me levanto sin saber qué hacer y cojo a Mickey, fue un regalo de mi abuela. Si llevo más de 48 horas sin pegar ojo lo abrazo. Dormí con él hasta los 16 o 17 años y no me avergüenzo. Cuando pierdes a alguien te aferras a lo que puedes, en mi caso un simple muñeco que me hace sentir mejor. ¿Consigue que me duerma? no. ¿Consigue que no tenga pesadillas? no. Pero cuando llevas mucho tiempo sin dormir, te deprimes, te duele la cabeza, empiezas a verlo todo muy negro, piensas que no podrás ser amable ni contigo misma al día siguiente... no está de más sentirte por un segundo como si fueras pequeñito y nada importara. 
 Ayer mi madre me preguntó: "¿Cuándo vas a terminar el libro que empezaste a escribir?" ¿Qué voy a escribir? no hay ninguna experiencia nueva que me haya empujado a hacerlo. Empecé el libro en plena crisis emocional, incluso hay una parte que escribí escuchando una y otra vez:

 

"Mi voz buscaba el viento para tocar su oído." Neruda 

 Después de unos cincuenta folios a ordenador... abandoné. ¿Dónde está mi musa? Por ahora haré caso a Neruda y creeré que de amar y andar nacen los libros. Pasito a pasito seguimos el camino. Clavo a clavo agujereamos el corazón. 

Tal vez mi inspiración viaja en el tren que sigue sin llegar.


“Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.”
Pablo Neruda.

 
"Me sentaré en mi lado del sofá,
para esperarte una vez más."
La oreja de Van Gogh


“Si fue mi maestro un sueño,
y estoy temiendo en mis ansias que he de despertar
y hallarme otra vez en mi cerrada prisión.
Y cuando no sea, el soñarlo solo basta,
pues así llegué a saber
que toda la dicha humana en fin pasa como sueño,
y quiero hoy aprovecharla…”
La vida es sueño, Calderón de la Barca.





"Donde estarán los besos que aún nos quedan por contar,
lo sabes tú y nadie más."
La Oreja de Van Gogh.




    

viernes, 5 de noviembre de 2010

La chica del andén de enfrente

 
Tenía diez años cuando me topé por primera vez con La chica del andén de enfrente de jorge Gómez Soto. Recuerdo que en el colegio teníamos un armario "biblioteca" de donde íbamos leyendo libros acordes con la edad, teóricametne.
Típica trama adolescente, hermanos que no se llevan bien, instituto, borracheras, chicas... Quién me iba a decir a mí que me pasaría siete años buscando tratando de encontrar el libro que tanto me gustó de pequeña. Y quién iba a imaginarse que terminaría teniendo dos porque fue la misma idea de regalo sin ponerse de acuerdo. Después de casi diez años desde que lo leí en el colegio, no puedo evitar seguir mirando hacia todas partes en el metro esperando una señal de que el destino también puede acertar con mi estación.




La chica del andén de enfrente, cuento de Miguel.

"Aparecí así, sin más, caminando por el andén de una estación de metro. Me giré y vi que una chica que caminaba a mi altura en el andén de enfrente se volvía al mismo tiempo.- (...) El protagonista del cuento se para a lav ez que la chica, en el centro del andén, y se quedan mirando el uno al otro, la chica y él cruzan miradas cargadas de deseo. Se conocen de sobra sin haberse visto antes porque ambos se estaban buscando desde hace mucho. No podían dejar de mirarse. En cada andén las pantallas indican que quedan tres minutos para la llegada de sus respectivos trenes. El tiempo se va acabando. Todo lo hacen igual, como si cada uno fuese el reflejo del otro.- Entonces se empezó a escuchar el ruido.- Cada uno mira hacia un lado y ve a lo lejos, por el pasillo oscuro, las luces del metro y su reflejo sobre los raíles acercándose en la oscuridad. Vienen al mismo tiempo y el ruido se acompaña ahora de un temblos que estremece suelo y paredes. El destino ha acertado con la estación pero se ha equivocado de andén. Cada segundo les acerca al final. Las miradas ya son de amor desesperado, de despedida inevitable. Entonces, cuando la tensión es casi inaguantable, ella hace un gesto apenas perceptible que él, y solo él, comprende al instante. Sin pensárselo salta a las vías y corre hasta el otro lado. Con un brinco felino, se encarama al andén de enfrente, entre un ruido ensordecedor de máquinas y gritos. - Así supe, que ése era mi andén y la de esa chica mi dirección."

Metro de Madrid... Vuela.

Ilusiones infantiles en los metálicos ríos de Madrid. De casa a la Universidad, un trayecto largo que dan para pensar demasiado. "Ése era mi andén y la de esa chica mi dirección." Inevitable suspirar por un flechazo en la mirada.

Lo peor no es imaginárselo cuando uno va solo, con su música y mirando como todos andan al ritmo de las canciones. Lo peor es cuando imaginas por completo una historia que sabes que nunca ocurrirá, no solo en el metro, en casa, antes de dormir... Deseos irritantes que no puedes sacarte de la cabeza ni con bisturí. Porque a veces lo que más llega a molestar es que nuestra imaginación trabaje sin consentimiento.



"Escapar nunca te hará libre",
Kenny Loggins.
"With no secrets. No obsession.
This time I'm speeding with no direction.
Without a reason. What is this fire?
Burning slowly. My one and only...
desire..."
Desire, Ryan Adams.

Deseos...

El deseo es potente, desesperante y completamente impredecible. Todos de vez en cuando negamos el deseo que sentimos, esperando que eso lo haga desaparecer junto con todas las preguntas incómodas que no queremos responder y las complicadas verdades que preferimos no ver. Lo que pasa cuando el deseo aumenta sin nosotros es... ¿inesperado? ¿Como nos enfrentamos a eso? ¿Debemos siquiera internarlo?
El deseo es la fuerza mas poderosa de la tierra, la semilla de la que todo nace. Le da la vuelta al mejor de los planes, desafía a quien creemos ser, desobedece a todo lo que creemos necesitar.
 Serie Being Erica, capítulo seis de la tercera temporada.


“He aprendido, y encuentro la lección cierta, que los remedios emponzoñan al que de tal modo se siente enfermo de vos.”
Sonetos, William Shakespeare.
El deseo, ese arma de destrucción íntima que nos puede cada día. El veneno que corre por nuestras venas con cada fantasía. Y por desear, deseamos casi siempre aquello más difícil de alcanzar. ¿Por qué nos alejamos tanto de nuestros límites? ¿Por qué anhelamos lo que no podemos tocar?
Después de todo es naturaleza humana, se le llama comunmente estupidez. Incapaces de borrar las barreras que marcan nuestras fronteras, suspiramos por lo que queda fuera de ellas sin intentar cruzarlas. Va a resultar que Freud tenía razón, nos dividimos en Ego (cabeza controladora), Superego (reglas del juego) e Id (instintos, principio del placer). Si tan solo pudieramos cambiar nuestras propias reglas... y gritar "¡A LA MIERDA TODO! ¡Hoy voy a ser libre!" ¿Sería un caos? ¿o saltaríamos a las vías, cruzaríamos el andén y seguiríamos nuestra verdadera dirección? ¿llegaríamos siquiera a saber que andén nos corresponde? ¿seríamos quien espera o quien se aventura? Sé que siempre escribo lo mismo pero... ¿de qué tenemos tanto miedo?
 Miedo y deseo... unidos en matrimonio desde tiempos inmemoriales.


Pasión...

"Pasión. Está dentro de todos nosotros, durmiendo, esperando. Y aun sin desearlo, sin pedirlo, se desata. Abre sus fauces y aulla. Nos habla, nos guía, la pasión nos gobierna a todos y nosotros obedecemos, ¿qué remedio nos queda? A veces duele más de lo que podemos soportar. Si pudieramos vivir sin pasión, tal vez encontraríamos algo de paz, pero estaríamos vacíos. Habitaciones vacías, destartaladas y humedas. Sin pasión estaríamos realmente muertos."
Serie Buffy Cazavampiros.

“I could stay home every night
Wait around for Mr. Right.
Take cold showers every day,
and throw my life away…
on a dream thar won’t come true…"
There are worse things I could do, Película: Grease.

Al menos podemos tener claro que no siempre los impulsos son controlables, habrá momentos donde la rabia, la pasión, la tristeza o el simple desenfreno puedan más que el "ego". No podremos luchar contra esa fuerza inexplicable, incontrolable, animal. Y, aunque solo sea por un momento, seremos libres dentro de nuestras fronteras. Encerrados en la opresión social, encarcelados sin escapatoria ante la moral establecida, prisioneros del miedo y torturados por el deseo... c'est la vie. Solo podemos esperar que algo atraviese la carcel que nos rodea y en ese cubículo demos rienda a oscuros y secretos pensamientos.



“La lujuria… es una locura cuando se la persigue, y una locura cuando se la posee; 
excesiva al haberse tenido, al tenerse y en vías de tener; 
felicidad en la prueba y verdadero dolor probada; 
en principio, una alegría propuesta; después, un sueño.”
Sonetos, William Shakespeare.
Las mejores experiencias son aquellas que no esperamos, que deseamos con locura, pero que nunca llegan. Hasta que un día, miras a tu lado. Y ahí, junto a tí, en el andén de cada día te das cuenta de que al fin ha aparecido... el tren que tanto soñabas, el que has estado rogando dormido. Por un momento piensas que pasará de largo, que para variar no era el tuyo, pero entonces para. Frente a tus ojos incrédulos se abren las puertas y al fin, ¡AL FIN!, puedes subir.

Desde niña... esperando.

  
Seguiré mientras tanto esperando en el andén con la esperanza de que el próximo sea mi tren.


   
     
   

jueves, 4 de noviembre de 2010

La sombra del viento



Miro al final de la estantería donde, sin necesidad de verlo, sé que está La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón. En ocasiones, como hoy, me levanto cojo el libro y abro por una páigna al azar, leo y siento la misma sensación que cuando lo leí por primera vez. Esta vez el libro se ha abierto por la 170 y me he encontrado leyendo con los ojos llorosos las palabras de Penélope. No he podido evitar copiarlas aquí:  
 
La sombra del viento, carta de Penélope a Julián

 "Querido Julián:
Esta mañana me he enterado por Jorge de que realmente dejaste Barcelona y te fuiste en busca de tus sueños. Siempre temí que esos sueños no te iban a dejar nunca ser mío, ni de nadie. Me hubiera gustado verte una última vez, poder mirarte a los ojos y decirte cosas que no sé contarle a una carta. Nada salió como lo habíamos planeado. Te conozco demasiado y sé que no me escribirás, que ni siquiera me enviarás tu dirección, que querrás ser otro. Sé que me odiarás por no haber estado allí como te prometí. Que creerás que te fallé. Que no tuve valor.
Tantas veces te he imaginado, solo en aquel tren, convencido de que te había traicionado. Muchas veces intenté encontrarte a través de Miquel, pero él me dijo que ya no querías saber nada de mí. ¿Qué mentiras te contaron, Julián?¿Qué te dijeron de mí?¿Por qué les creiste?
Ahora ya sé que te he perdido, que lo he perdido todo. Y aun así no puedo dejar que te vayas para siempre y me olvides sin que sepas que no te guardo rencor, que yo lo sabía desde el principio, que sabía que te iba a perder y que tú nunca ibas a ver en mí lo que yo en tí. Quiero que sepas que te quise desde el primer día y que te sigo queriendo, ahora más que nunca, aunque te pese. (...)
No sé si te llegarán mis palabras. Pero si así fuera y decidieses volver por mí, aquí encontrarás el modo de hacerlo. Mientras escribo, te imagino en aquel tren, cargado de sueños y con el alma rota de traición, huyendo de todos nosotros y de tí mismo. (...)
No deseo nada más en el mundo que seas feliz, Julián, que todo a lo que aspiras se haga realidad y que, aunque me olvides con el tiempo, algún día llegues a comprender lo mucho que te quise.
Siempre,
Penélope."

"Desperté al alba. Recuerdo la luz, de oro líquido, derramándose por las sábanas. Había dejado de nevar y alguien había cambiado el mar tras mi ventana por una plaza blanca de la que emergían unos columpios y poco más." LSDV.
Sentadas en uno de los miles de Starbucks que hay por Madrid hablábamos de que las mejores historias son las que al menos en el fondo, en un rincón disimulado, hay un amor. Puede que el tema sea una guerra, ciencia ficción, o lo que sea, pero si en una parte de la trama hay un romance será mucho mejor que sin él.
En La sombra del viento permanecemos más de 500 páginas enganchados, hipnotizados, queriendo saber más y más. No es un libro de amor. No trata sobre una pareja en concreto. Es un misterio continuo. Aun no conozco a nadie a quien le haya recomendado el libro y se haya arrepentido de hacerme caso. 

Un libro sobre un libro perdido.
Soñando con el Cementerio de los Libros Olvidados.




Podría hablar durante horas del tema, pero creo que no debe crearse expectativas demasiado altas a quien se lo vaya a leer por si luego se decepciona. En mi opinión este libro simplemente marcó un antes y un después en mí. 

Cada vez que lo tengo en las manos me doy cuenta de lo mucho que me gustaría llegar a publicar una novela, acariciar mi nombre en la portada, oler las páginas con los ojos cerrados... Quien sabe... igual algún día hay una obra mía perdida en el Cementerio de los Libros Olvidados. 
Como dijo Shakespeare en El mercader de Venecia:

 “No pierdas la alegría; dedica todos tus pensamientos a lo que amas y sean todas tus acciones pruebas de amor las más propias para asegurar tu triunfo.”

Pero tengo miedo cuando la alegría de escribir es más débil que la inseguridad, cuando me parece que mi novela nunca tendrá final, que mis personajes no terminarán su historia o que a nadie le gustará... aunque esto último es lo menos relevante porque cuando escribo lo hago para mí, no puedo evitar querer que a alguien le guste lo que hago. Y si algún día olvido que ese es mi sueño, espero volver a encontrarme con La sombra del viento.
 Al fin y al cabo, si pese a los desengaños sigo soñando con un amor como el de Romeo y Julieta, ¿por qué voy a desistir de mi otra ilusión por un acobardamiento?

  - Mil veces buenas noches.
- Mil veces malas por faltar tu luz.
    
     
Romeo y Julieta la película de 1996, escena del balcón.


Y sentir el placer último. Poder decir "Fin".

Hoy va por un simple personaje, por una ficción, que cuando me siento inútil o falta de inspiración me recuerda que tengo sueños que seguir.  

Hoy va por tí, Julián Carax.



- ¿Y tú a que aspiras, Julián? En la vida, quiero decir.
- No sé. A veces pienso que me gustaría ser escritor. Novelista.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

Escondiendo instintos, anulando emociones

“Nice knowing you but there’s the door
because I know that I can find someone
who'll give me what I want.”

Don’t Let Me Stop You, Kelly Clarkson
Página a página componemos nuestra vida. Párrafo a párrafo sufrimos, nos emocionamos, creemos morir o ser eternos. Frase a frase se esconden ilusiones. Palabra a palabra nos adentramos en nuestra propia mente. Letra a letra plasmamos nuestra personalidad. Pero cuando miramos atrás solo recordamos las historias, los capítulos diferentes sin profundizar.

“Cada carácter tiene su distracción adecuada, en la que encuentra un placer superior a los demás.”
Sonetos, William Shakespeare

 A veces siento que me aplastan los recuerdos, que las preguntas sin respuesta siempre van a atormentarme. Ojalá pudiera saber que en el futuro no tendré nada de lo que arrepentirme. Nada que me haga pensar ¿qué hubiera pasado si...?

¿Cuántas veces apartamos la mirada cuando sostenerla nos hace sentir algo que no esperábamos? ¿Y si una sonrisa de soslayo significa más de lo que aparenta? ¿Cuántas personas hemos querido dar un beso y no nos hemos atrevido? Te excusas y piensas: no era el momento, ya lo haré, podría rechazarme, tengo miedo.  ¿Has visto alguna vez alejarse a alguien y has seguido sus pasos con la mirada preguntándote qué pasaría si... y si le hubiera dicho... y si me hubiera acercado más? Y cuanto más crecemos, más cobardes nos volvemos. Puede que se deba a las heridas que nos va haciendo el tiempo, tal vez a las piedras que tantas veces nos han hecho caer...

“La angustia honda de su alma ha puesto como un sello de mutismo sobre su lengua, 
que, furiosa de que el pensar le imponga aquel freno 
y le impida dar vuelo a las frases que descargan el corazón comienza a querer hablar.”
Lucrecia, William Shakespeare
Se repite la historia, una y otra vez. "Cobarde" te dices a ti mismo. Por qué no dejaremos de preguntarnos ¿Por qué esto, por qué aquello? y empezaremos a preguntarnos ¿y por qué no?
Esperar y esperar y esperar el momento perfecto de película que nunca llegará, dejando escapar mil instantes, acobardándonos ante nosotros mismos. Bajar la mirada, caminar en dirección contraria, antinatural. Si tan superiores somos a los animales cómo es posible que nuestra superioridad se manifieste negándonos los impulsos, los instintos.

 "En cuanto a nosotros, 
que ahora contemplamos los actuales días,
tenemos ojos para admirar, 
pero nos faltan lenguas para celebrar."
Sonetos, William Shakespeare 
 
 Te quedas dormido, soñando con las palabras que no dijiste, las caricias que no hiciste, los abrazos que no diste... Los pensamientos que mueren no tienen valor, ni importancia, porque si se dejan morir ya sea por temor o por indiferencia, les restamos su importancia. "Su valor radica en su contenido, y lo que contiene es lo que te queda" W.S. Después de todo... lo que rechazamos ¿dónde queda?

"Las arrugas que te mostrará fielmente tu espejo, 
te traerán a la memoria las tumbas de bocas abiertas."
Sonetos, W. Shakespeare
  
 Nos engañamos unos a otros fingiendo que no ocultamos nada, que no tenemos secretos. Cierra los ojos, piensa, sin prisas, sin miedo, ¿de qué te arrepientes?¿de qué no quieres tener que arrepentirte? Prefiero arrepentirme de hacer algo que de no haberlo hecho.

“Mis ojos y mi corazon han errado en cosas realmente ciertas,
y sin embargo, son ahora esclavos de esta maldita falsedad.”
Sonetos, W.S.

¿Por qué cohibimos a nuestro instinto tomar el control? Si tan solo fueramos un poco más valientes...
Si no asustara tanto el rechazo...
Si aprender de los errores no significara ser más cauteloso sino más efectivo...
Si pudiéramos eliminar el afán controlador de la humanidad...
Si fuesemos más libres...

“Un alma sencilla,
cuanto más es acusada,
más escapa a tu control”
Sonetos. W.S.

 Sin razones, sin argumentos, sin motivos... solo porque sí. Porque cuanto más nos encerramos en nosotros mismos, más deseamos salir, gritar, arriesgar y dejarnos ir.


“Quiero verte sentir que me tienes aquí por y para volar.
Quiero verte vivir, quiero verte saltar, y que sepas por fin que me tienes aquí para hacerte gozar.”
Haciéndolo, La musicalité




*Que cuando pasen los años recordemos actos y no ausencias*



martes, 2 de noviembre de 2010

Salir a jugar

“Hoy mi piel desaparece,
hoy me vuelvo a descubrir,
un yo nuevo que no teme, escribir lo que hay en mi
respiro, desnudo, me siento tan seguro.
Decido, marcharme y rescribir lo que hay en mi.”

Despertar, La musicalité

 
“Intento pensar, procuro entender
No puedo avanzar, ni retroceder.”
Alma, La musicalité
 "Fuerte te ves, pequeño estás,
quiero abrazarte, te protegeré.
Esta fusión es irrompible...
no llores más aquí estoy."
En mi corazón (Tarzán), Phill Collins
  "Dulce voz ven a mí,
haz que el alma recuerde...
oigo aún cuanto oí,
una vez en Diciembre..."
Una vez en Diciembre (Anastasia)



Clap!clap!clap!clap! Se oye el repiqueteo de unos tacones, cada vez más rápido, un ruido descoordinado. Una niña pequeña baila sobre sus tacones de gitana, sus primeros zapatos de tacón. Disfruta escuchando el ruido que hace al mover los pies.

Años más tarde, una chica sincroniza el sonido de sus pasos con la música de su mp3. Al fin y al cabo no he cambiado tanto. Me gusta ese sonido que me hipnotizó de pequeña... clap!clap!clap!clap!


Algunas cosas cambian, ya no me paso la vida en el hospital, ya no duermo con Mickey (...bueno, casi nunca... solo cuando estoy deprimida), ya no soy tan inocente, ni tengo tanta ilusión. La vida nos va cambiando, pero en esencia somos los mismos.
Maduramos, o eso creemos, y nos convertimos en seres racionales. Olvidamos lo que era ser espontáneo, guiarse meramente por la curiosidad... Echo de menos la impaciencia, las preguntas absurdas que me entretenían durante días, la sorpresa al aprender algo nuevo, las lágrimas fugaces al perder algo o romperlo. Echo de menos el tiempo en el que mi corazón mandaba sobre mi cabeza.
Me gustaría dejarme llevar otra vez por sentimientos irracionales, sentir el cosquilleo de la aventura corriendo por mis venas. Quiero redescubrir las miradas furtivas y cómplices, los secretos que susurrábamos sin que los mayores lo supieran. Quiero emocionarme por un simple roce de manos, volver a arriesgar sin recordar el dolor de la decepción.
Lo que daría por poder olvidar cada fracaso para, por una vez, poder volver a vivir sin miedo a nada. Porque no puedes jugar con fuego cuando ya te has quemado, ni puedes saltar desde muy alto si ya te has raspado las rodillas hasta sangrar.

Quiero creer que todo es posible, que los Reyes Magos existen, que el Ratoncito Pérez cambia dientes por regalos, que el amor a primera vista puede suceder aunque sea entre un humano y una sirena, quiero jugar, cantar, saltar y gritar tirándome por un tobogán. Columpiarme alto, muy alto, ¡mucho más alto! sin recordar que me dan miedo las alturas y que me puedo abrir la cabeza...
Quiero soñar que las nubes son de azúcar.
Que mis juguetes tienen vida cuando cierro los ojos como en Toy Story.
Que algún día podría ser una ladrona como Carmen San Diego.
O volar en una alfombra mágica.
Quiero decir bien alto: ¡Supercalifragilisticoespialidoso!
 Dejar de pensar...
Escuchar a la Abuela Sauce de Pocahontas... Abre el corazón y lo entenderás...
  
"Seré más raudo que un río bravo, tendré la fuerza de un gran tifón, con la energía del fuego ardiente... la luna sabrá guiar el corazón."
 Voy a hacer todo un hombre de tí (Mulán)

  Ay... Volver a jugar con mi casa de muñecas, volver a enamorarme por primera vez, decidir coleccionar bolas de cristal de nuevo, volver a aprender a patinar con mi madre, pegarme con mi hermano, tener 4 años y dormirme con el pulgar en la boca, ilusionarme con el fin de primaria, decepcionarme con el principio de la ESO, correr por el patio del recreo jugando a Liebre, ir al Camelot a celebrar un cumpleaños, las piscinas de bolas, las casitas para las hormigas, volver a tener en mis brazos a mi muñeca madalena, olvidar el insomnio, descubrir el placer de escribir con pluma, leer por primera vez Romeo y Julieta...

"Un momento especial
en que brillo y me siento genial...
Mis dedos se arrugan
¿Qué puede importar?"
Un momento (La Sirenita 2)

La ilusión de la primera mascota (mi pequeña Fresisuise), de la segunda (Vodka) y la tercera (Pollo); el olor a libros nuevos, el primer beso de amor, la primera caricia, el primer "te quiero", el primer escalofrío...
Descubrir que odio los helados, que me gustan las novelas...
Los bocadillos de nocilla, los flashes en verano, Chicho Terremoto.
Las excursiones con el colegio, mi mejor amigo Pedrito.
Mi primera profesora, Blanca.
Las primeras excusas al no hacer los deberes.
Hablar sin pensar en lo que se dice, ser un niño adulto. Amar sin miedo al dolor. Besar sin miedo al rechazo. Jugar a cada oportunidad.
Solo...
VIVIR.


"El cerebro puede esforzarse en dictar leyes a la sangre, pero un temperamento fogoso sabe eludir siempre una fría sentencia."
El Mercader de Venecia, William Shakespeare


Al fin y al cabo, ese pequeño espíritu sigue ahí, en alguna parte, escondido. Nuestro yo infantil está esperando a que volvamos a escuchar lo que tiene que decir. Aguardando su momento, deseando que nos cansemos de ser "mayores sabelotodo", cobardes y aguafiestas.
A tí, si a tí pequeña yo, te digo que eres libre. Haz conmigo lo que quieras, si la cabeza solo trae problemas, probemos con el corazón. Es tu momento, sal a jugar. ¿Qué puede cambiar? Que esta vez, volveré a empezar. Sin miedos, sin arrepentimientos, renacer para seguir creciendo.









 ¿Juegas?




lunes, 1 de noviembre de 2010

Elegir o ser elegido

Nacemos sin saber nada sobre nosotros mismos. Me pregunto si según vamos creciendo las cosas nos van eligiendo o nosotros somos quienes eligen. No recuerdo haber decidido que Angie de los Rolling Stones fuera mi canción favorita, simplemente lo es. Ni recuerdo haber escogido a Kelly Clarkson como la cantante que más me gusta o que el morado sea mi color o La sombra del viento mi libro.
Creo que en esto no tenemos ni voz ni voto, algo se nos mete en la cabeza y somos incapaces de imaginarnos de otra forma. Muchas veces ni siquiera sabemos qué es lo que nos gusta porque no nos lo hemos planteado. ¿Tu plato favorito?, ¿tu libro?, ¿tu estación del año?, ¿tu árbol?, ¿tu flor?, ¿playa o montaña?, ¿tu pintor?, ¿bebida con gas o sin gas?, ¿película?, ¿serie?, ¿color?... La mayor parte de las preguntas se quedan sin repuesta por el mero hecho de no pararnos a pensar, o porque no somos capaces de decidir.
¿Tonterías como las que más o la base de nuestra personalidad? Somos como somos y nuestros gustos se adaptan o nos adaptamos nosotros, nunca lo sabremos.

Lirio blanco

Un día descubrí que la flor que siempre he considerado mi favorita, había sido también la preferida de mi abuela. ¿Herencia o coincidencia?




Sauce llorón

De pequeña tenía un sueño recurrente, era dueña de una casita blanca con el tejado rojo que se ocultaba bajo un sauce llorón. Mi madre también lo soñaba. ¿Elegimos ese árbol o nos eligió?


Gustav Klimt


 Gustav Klimt solo me gusta a mí, ¿lo heredarán mis hijos?
Sus pinturas se alejan de la belleza establecida, son especiales.
 

Pingüino
Puede que me gusten porque su torpeza me recuerda a mí misma, porque viven donde siempre es invierno, porque son animales románticos o porque sí, sin más, solo se que me encantan y me paso horas abrazada a los pingüinos de peluche que encuentro en las tiendas... (¿tengo 5 años?) Tal vez en otra vida fui pingüino.
   
A veces odiamos cosas de manera irracional (yo por ejemplo no puedo evitar odiar a los perros), tal vez nuestros gustos se definan de la misma forma. No podemos elegir lo que nos gusta, es algo que sucede sin analizarlo. Igual que no podemos elegir a quién queremos querer, ni a qué le tenemos alergia, ni siquiera podemos estar seguros de que las decisiones que tomamos sean realmente nuestras.


¿Y si nuestro camino nos elige a nosotros y no alrevés?




"Déjate llevar,
si el alma te lleva...
Duele el corazón
cuando te lo dejas cerca del final 
donde todo empieza."
Donde todo empieza, Fito y los Fitipaldis.





"Sólo me queda el roce de sus labios y, al entreabrir los ojos, 
el juramento secreto que me llevé en la piel 
y que recordaría todos los días de mi vida."

La sombra del viento, Carlos Ruiz Zafón.