jueves, 10 de mayo de 2012

Otro borrador rescatado... ¿Predicción de futuro?

Otro post rescatado, este del 16 de marzo de 2011. Cuánta razón... 


Cuando he salido de mi casa estaba lloviendo. En los escasos segundos que he tardado del coche al metro me he calado entera, pero no hay nada lo suficientemente desagradable en el agua como para que deje de gustarme, ¿por qué no será así todo?


En el trayecto hacia la facultad he estado pensando sobre algo. Hace poco que decidí decir adiós a una parte muy importante de mi. Es justo cuando te despides cuando el universo se empeña en ponerte a prueba. El lunes, mientras leía por enésima vez Romeo y Julieta, vi caer al suelo desde el libro una foto nuestra. La guardé intentando no ponerme nostálgica.


Ayer, una amiga a la que hace tiempo que no veo, se encontró conmigo en el autobús. Al principio nos reímos, ella iba un poco borracha y dijo alguna tontería... y entonces pasó lo que me temía, habló de ella.


"No quiere que nadie hable de ti, eres un tema tabú porque no quiere recordar", "no entiendo cómo tardaste tanto en darte cuenta de la importancia de lo que teníais", "espero que algún día volváis a estar juntas porque no he visto a nadie que se quiera más", "no digas que es tarde, sabes que con ella nunca lo será".


Pero ella me borró de su vida, ¿qué podía hacer yo?¿Luchar? Correr tras ella y ¿decirle qué? Lo intentamos una y otra vez, en algún momento habría que parar.


Hace poco me preguntaron por qué no he vuelto a salir con una chica. Supongo que me da miedo compararla. Cuando tienes algo bueno te da miedo que otra cosa estropee ese recuerdo. Sin embargo, en el caso de ellos es diferente, ninguno me ha querido de verdad. Es más fácil pensar en la posible decepción cuando ninguno ha intentado hacerme sentir necesaria.


Me encantaría volver a creer que soy importante para alguien y no como si solo yo fuera la tonta con sentimientos.


Cuando estuve con P. no era yo misma; el hablaba y hablaba, pero nunca se interesaba por algo que no fuera "lo suyo" y encima fumaba como un carretero insoportable.


V. parecía un buen chico, inocente, cariñoso... pero llegaba la hora de la verdad y parecía que se avergonzara de mi; no quería que nadie nos viera juntos, le daba pánico saludarme con un beso si había alguien, siempre me soltaba la mano a un kilómetro de la universidad diciendo "es que igual nos ven". Me acuerdo de cuando D. decidió que una niña de 14 años era mejor que yo. O cuando vi a A. liarse con su exnovia en la parada del autobús de mi calle tras una discusión.


O cuando un tipejo que no quiero ni nombrar fue diciendo que estaba conmigo por pena porque estaba gorda. Para que luego me diga la gente: no tienes autoestima, estás acomplejada. ¿No es lógico después de todo?


Como el que me dijo "no quiero estar contigo porque quiero ser libre de hacer lo que quiera" pero cuando hice yo lo que quería me llamó puta. O cuando mi primer novio me dejó porque quería ligar con todas las de su camping sin sentirse culpable.


O las veces que he escuchado: "eres demasiado bajita", "te sobran unos kilos", "estás demasiado pálida", "bueno, espero a que te arregles...ah...que vas así", "no puedo quedar contigo porque tengo que estudiar" (y enterarme de que se iba a montar en bici), "no es que no me importes, solo estoy confuso" (mientras me ponía los cuernos), "dios, qué asco de cicatriz, ¿no?".


¿Y qué hago yo? Pensar que el siguiente no podrá cagarla más que el anterior, aunque suelen lograrlo. Sigo con la esperanza de encontrar a quien no me mienta y que le guste tal como soy.
Al principio te prometen el mundo, pero después solo eres una más.


Pero da igual, se que voy a encontrar lo que busco, que alguien está ahí a la vuelta de la esquina esperando sin saberlo. Sé que voy a conocer a quien me quiera como soy, que coja mi mano sin avergonzarse de mí y no me engañe ni me acompleje sino todo lo contrario. Sé que estás ahí y que voy a estar contigo tarde o temprano.


Alguien que, como Colin Firth en El diario de Bridget Jones, me diga "Me gustas tal como eres".



Mi canción triste.

Otro borrador que ve la luz, del 28 de octubre de 2011... y en unos meses lo que cambió todo desde que escribí esto. Demostrada la teoría de la canción triste... Ahora más que nunca puedo decir que los recuerdos son solo marcas que nos hacen ser como somos, nunca olvidamos lo que un día importó, pero lo superamos. Post número 203, reviviendo un antiguo y triste amor. 

…"Y esa noche frenó en seco el calendario"…
Relocos y Recuerdos, Luis Ramiro
 Iba en el autobús escuchando I hate myself for losing you de Kelly Clarkson y he empezado a pensar en las letras de las canciones. No solo la música nos hace sentir o recordar, también la letra. ¿Quién puede decir que no se ha sentido alguna vez identificado con una canción? 
Creo que sabes lo que es que te rompan el corazón el día que escuchas una canción triste y la comprendes a la perfección.

"Tú buscabas un amante de entretiempo, 
yo esperaba un corazón de cuerpo entero. 

Qué distinto es mi dolor a tú “te echaré de menos” 
Relocos y Recuerdos, Luis Ramiro
Hoy hablando con N. antes de llegar a clase le he dicho que me siento muy identificada con una canción de Luis Ramiro, Relocos y recuerdos. ¿Quiere decir esto que todos sentimos igual? No, yo creo que cada uno hace su propia interpretación y elige las frases que significan algo. A veces es el significado global de la canción, otras son simples líneas sueltas que parece que nos leen la mente.

"Sé que el ser humano tiende a recaer.
Pisar la misma piedra, una y otra vez.
Soñando con el tiempo perdido."

Aviones de papel, Luis Ramiro

El otro día un amigo me dijo que lo que tengo que hacer es olvidarme de mi exnovia. Así, tal cual, como si yo pudiera elegir lo que olvidar. Que no pueda olvidarla no quiere decir que quiera estar con ella, solo quiere decir que ella es mi canción triste.

Y llevo un siglo sin verla y sin hablar con ella, pero sufro cuando creo que le van a hacer daño. A veces pienso que la canción que dos personas eligen como "suya" es la que marca el desarrollo de su relación. En este caso no podía terminar más que con drama teniendo en cuenta que nuestra canción era Because of you de Kelly Clarkson.


Pero en el fondo nadie quiere estar eternamente atado a una canción triste. Las queremos en nuestra memoria, nos dan ganas de llorar y creemos que todo podría ser diferente, pero aun así lo que realmente queremos no es eso. Bueno, según. Me han dicho muchas veces que me gusta demasiado el drama y que creo que una historia fácil es demasiado aburrida. 
No sé, ¿hay pasión si no hay drama? ¿hay discusiones, gritos y besos increíbles cuando se es siempre feliz?

Creo que el problema es que nos da demasiado miedo acumular letras tristes en nuestro reproductor de música mental. Nos asusta involucrarnos. Nos da pánico mostrar un ápice de debilidad. 



"Ahora que te vas y estoy por fin soltero
me voy a concentrar, mejor me desconecto,
me empeño en escalar el muro de tu Facebook,
no voy a estrellarme en el abismo de los celos…"

Un amor sin estrenar, Luis Ramiro.



El amor no es ciego, es retrasado.

Puestos a sacar del cajón los post nunca publicados aquí va uno que escribí el 23 de marzo de 2011. Sin añadidos, sin aditivos... Mi post número 202. ¿Cuál será el siguiente de la lista de inéditos?


A veces cuando decimos algo no suena como queríamos porque es lo que pensamos lo que tiene sentido. "Ha sonado peor que en mi cabeza..."
A veces pensamos en las cualidades de alguien y olvidamos la objetividad, dando más importancia a las palabras que a los motivos que nos llevaron a decirlas cuando debería ser todo lo contrario. Decimos "es imbécil" cuando realmente sería "le tengo envidia". Decimos "está impresionante..." exagerando a ojos de otros lo que nuestros sentimientos nos hacen creer.
Entonces... ¿importa lo que dices o importa la razón que te llevo a decirlo?

"Como un salto en el vacío
De quien no teme a la muerte
Otra noche en el hastío
De no poder entenderte"
Tu mirada me hace grande, Maldita Nerea.

Solo una persona puede intentar entender tus motivos, tú mismo. Porque por mucho que trates de explicarte no lo conseguirás. Un día puedes darte cuenta de que tu forma de decir "te quiero" a un amigo es darle una colleja. Otro día dices "te odio" pensando "me importas demasiado". Al siguiente te ríes cuando nadie te mira porque te has hecho gracia al tropezar contigo mismo. Tal vez en otro momento respondas a una declaración con un "gracias" o un falso "yo también". 

"Éramos distintos, imposibles
y en futuro menos claro
Entender bien lo que dices
me hace sentirme tan raro.
"
Por el miedo a equivocarnos, Maldita Nerea.



"Yo no pido casi nada

que se pierdan mis sentidos
y se nuble tu mirada.
Pero el miedo nos consigue.
Se hace grande en estas manos."
Por el miedo a equivocarnos, Maldita Nerea.


Estamos hechos de contradicciones y me incluyo sin dudarlo. Quiero decir una cosa y digo algo totalmente opuesto. Quiero hacer algo y mi cuerpo no se mueve. Pienso algo tan cursi que me sube el azúcar y de mi boca sale algo de todo menos romántico. Me muero por mirar hacia arriba cuando llueve y termino con la cabeza hacia el suelo. ¿Por qué es tan difícil hacer lo que quieres y decir lo que piensas? ¿Por qué engañamos al mundo con tanta contradicción?

"Si quisieras confiar en mí
Nunca es tarde, tarde, tarde
Necesito verte aquí
Tu mirada me hace grande
Y que estemos los dos solos
Dando tumbos por Madrid, sin nada que decir
Porque nada es importante
Cuando hacemos los recuerdos
Por las calles de Madrid..."

Tu mirada me hace grande, Maldita Nerea.
"Verás a mi lo que me va es tumbarte en el suelo
Para decir con la mirada lo que con mi voz no puedo
Ya no seremos nunca extraños
Ya no seré quien siempre te lo dice
Y haré que el frío nunca encuentre tus abrazos..."
Cosas que suenan a..., Maldita Nerea.


"Entras en la habitación, porque me has hecho venir,

siempre terminas sacando lo malo de mi.
Ayer decías que no, y ahora me dices que si,
soy tu problema y tú el mal que me hace sufrir."

Ninguno de dos, Maldita Nerea.


"Pero sin correr, que no haya prisa, 
te convenceré con millones de sonrisas
Para que te despiertes de una vez 
y te des cuenta que no hay nada que perder."
Hace tiempo que dices, Maldita Nerea.

Guardar borradores sobre ideas guardadas.


Resulta que me pongo a mirar la configuración de mi blog y descubro que el post que he publicado esta tarde era el número 200. Y he decidido ver los borradores que nunca llego a publicar. Al azar he escogido uno y aquí está, sin retocar, sin alargar, simplemente una idea que nunca vio la luz. 
¡Alcanzo con este borrador mi post número 201!


“Revelar la verdad es encender una cerilla, puede iluminar,
ayudarte a ver mejor o puede prender fuego a tu mundo.”
Being Erica

¿Cuántas veces hemos guardado un secreto hasta el punto de olvidarlo? ¿Cuántas veces hemos seguido a alguien con la mirada sin que se diera cuenta, hasta que un día olvidas por qué lo haces, convirtiéndolo en adicción? Nos aferramos a los secretos como a la piel de nuestro cuerpo. Pero realmente no sirve da nada.


Ocultas un vicio, un sentimiento, un cotilleo, da igual... o se sabe, o se olvida. Es triste pensar que cuanto más fuerte escondemos algo, más valor le estamos restando. Creemos que al ser "solo nuestro" es más intenso su significado, estamos equivocados. Significa condenar un pensamiento al olvido o profundizar tanto en él que se termine convirtiendo en infección, que nos consuma desde dentro.
Allá voy, memorizando inconscientemente cada centímetro de un cuerpo que no es el mío, solo con la mirada. Mirar, mirar, mirar, nunca tocar. Se acelera el ritmo de la respiración, el labio inferior sufre levemente al ser mordido con deseo... Y no me ve. ¿Por qué debería verme? Yo solo soy yo, ¿qué importancia tiene una mirada?


Creo que si se mira a alguien con mucha intensidad la otra persona debe notarlo, aunque esté a dos kilómetros. Ese cosquilleo que te hace pensar: "me siento observado". Si lo notas y no sabes de dónde viene esa sensación te angustias, pero ¿cómo vas a saber que son esos ojos los que te miran? Es complicado, como todo. También está ese otro nerviosismo de... "¿y si me pilla mirando?" ¿Estúpida solución? Girar la cabeza, tratar de pensar en otra cosa y escondernos de nosotros mismos. Nos volvemos invisibles, somos nuestro propio secreto. Encarcelados con las adicciones más arraigadas de cada uno. Como dice Carlos Ruiz Zafón en Marina: 

 
Pero lo único que hace a los secretos serlo es la oscura necesidad de que sean revelados. Esa ansiedad que nos quema, nos grita, nos rompe... Cuanto más queremos ser descubiertos, con más fuerza ocultamos lo que sentimos.

“Los silencios nunca quieren ser
los que guarden tanto que perder,
lo que no se puede ver, ya ves,
que no lo quieren ser.”
Ya lo sabes, Antonio Orozco
“Tan solo un adicto,
un adicto de tu Sol.
Y es que con solo un cachito,
un pedacito de tu luz,
yo llegaría al cielo
o me caería al suelo.”
Cachito, Maná

¿Dónde van las miradas perdidas?¿Dónde van los deseos sin realizar?¿Dónde se quedan los besos que nos quedamos sin dar?¿Y las palabras que callamos por cobardía?¿Los sueños que olvidamos?¿Los abrazos que olvidamos robar?¿Las caricias que no nos atrevemos a realizar?¿Dónde se guardan las cosas que dejamos ir? Posiblemente si existiera un sitio donde todo esto fuera a parar... sería allí donde yo querría estar. 


¿Cómo saber qué significa un simple pestañeo? Para quien lo hace, es un mundo de palabras. Para quien lo recibe, posiblemente nada.  



Despedidas cargadas de reencuentros.



Anoche tardé mucho en poder desconectar y mentalizarme de que tenía que dormir. Se me cerraban los ojos y aun así no conseguí dejar de pensar una y otra vez en lo mismo. Cada Adiós. Cada último beso. Cada cuenta atrás.


No dejaba de darle vueltas a que puede que en lugar de vernos en Junio nos veamos en Julio... desde Abril. Después de haber pasado en un solo mes 14 días conviviendo juntos primero en Madrid y luego en Murcia... ahora se me hace muy difícil pensar en estar tanto tiempo lejos. Y me acuerdo de subir al tren y verle por la ventanilla, y de como lloré hasta dormirme en el trayecto para variar. 


O esos minutos previos mirando el reloj de la estación. La gente apelotonándose en el andén y nosotros sin despegarnos. Esos segundos en los que se me agarra algo al estómago y yo pienso "No llores Á, no llores" aun sabiendo que es inevitable.


Y el tren para delante de todos los que esperan, abre sus puertas y arrastro mi maleta como si llevara piedras. Eran las seis de la mañana y yo no quería dormir, no quería comer, no quería subir a ese vagón, solo quería quedarme parada y ver como se iba el tren sin mi.


 Pero subí y se acabó nuestro abril juntos, sabiendo que tardaríamos más que nunca en volver a vernos por culpa de la universidad. Sabíamos que iba a ser complicado desde el día que empezamos juntos, sabíamos que habría muchas despedidas, que nos echaríamos de menos. Lo que yo no sabía es que iba a agobiarme el tiempo, que cada segundo se me iba a hacer eterno esperando volver a vernos. No sabía que sentiría la necesidad física y emocional de estar a su lado y que iba a ser tan tremendamente complicado alejarse cada vez.


Me acuerdo de todas las veces que he escrito en este mismo blog sobre trenes, metáforas y fotografías de vías, vagones y parejas. Supongo que si algo te parece tan romántico es inevitable que acabes buscándolo de manera inconsciente. Y así, me subo, se pone en marcha y lo que siento en el estómago me recuerda a cuando nos vamos a volver a ver. Me pongo nerviosa. Primero porque voy a poder volver a verle, a abrazarle y a hablar con él sin máquinas de por medio. Después porque me pregunto el tiempo que pasará hasta que eso vuelva a suceder.


Recuerdo cada segundo y pienso que por mucho que se haga esperar, no voy a irme a ningún lado. Ahora que he encontrado algo que de verdad vale la pena mantener, prefiero estar triste y llorar en cada despedida porque sé que tarde o temprano volveremos a perdernos por calles solitarias con el coche y a estar juntos como si las horas y los días no importasen.


Ahora toca dejarnos un poco a un lado, meternos entre libros y apuntes esperando que los exámenes pasen volando. No quiero ser la prioridad de nadie, quiero que lo primero sea terminar el curso para después poder estar como me gustaría estar ahora mismo... perdida entre otros libros, como el día de Navidad que nos asfixio la muchedumbre, pero que en el fondo... ya nos buscábamos. 


Dicen que las relaciones a distancia no funcionan. Que las despedidas son fatales. Que la confianza se resiente y la pasión se agota. Que nos olvidamos, nos separamos o perdemos la ilusión. Pero he visto relaciones a kilómetros que han salido bien, sé que prefiero estar tres meses lejos y vernos con la misma pasión en cada encuentro, que perderlo todo en la monotonía del día a día en la misma ciudad. 



Que lo mejor de discutir es reconciliarse...






Y lo mejor de despedirse es volverse a encontrar.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Desesperados.


Hay muchos tipos de desesperación.
Económica, emocional, laboral... Pero hoy quiero hablar de la desesperación que nos lleva a parecer locos, enermos mentales o simplemente asesinos en serie de chicas jóvenes.


Ayer por la tarde, estresada y necesitando dar un paseo para pensar, eché a andar desde mi universidad hasta Colón, perdiéndome por calles, viendo tiendas y sin saber muy bien hacia dónde iba ni qué hora era. En un momento dado un hombre empezó a seguirme sin que me diera cuenta. Cansada de andar me senté en un banco y el susodicho se me acercó con simpatía a entablar conversación. Sin entrar en detalles diré que hay mucho loco suelo y que la desesperación más patética es la sexual. Si no puedes encontrar a alguien siendo tú mismo no intentes fingir, mentir y perseguir para conseguir tu objetivo. Es triste.


Me doy cuenta de que a veces disfrazamos con falsa humanidad los sentimientos más primitivos. Si volviéramos a las cavernas, ayer me habría atizado con un garrote y metido a su cueva. No voy a negar que este tío ha conseguido asustarme en cierto modo por su insistencia en plan acoso y derribo, creyéndose que por presionar y presionar y presionar yo iba a ceder.


Bastante mayor que yo, bajito, con un pelo muy raro y un falso de mierda. ¿Cómo no va a estar desesperado? Si es que en ese plan no va a conseguir nunca a una persona que le haga feliz. Y soltarme "Lo único que quería era enrollarme contigo y me da igual joder una relación si es necesario con tal de echar un polvo". ¿Pero qué clase de gentuza puebla este mundo?


De vez en cuando todos deberíamos salir de nuestros cuerpos y ponernos en la piel de quien nos escucha o quien nos mira. Saber si de verdad nos gusta ser así o si es lógico gustarle a la otra persona. A algunos les desaparecerían los complejos, se verían bien, sinceros, encantadores... y dirían "Vaya, soy mejor de lo que pensaba"; y otros tal vez se dieran cuenta de lo patéticos que son cuando utilizan excusas malísimas para conseguir sus objetivos, todo lo que tendrían que cambiar de su forma de actuar o incluso puede que se dieran cuenta de que no son buenas personas.


¿Es que las buenas personas ya no existen? ¿La sinceridad está en peligro de extinción? ¿De verdad le llena a alguien el sexo vacío sin confianza ni intimidad ni cariño? Ya no hablo del amor, no todo el mundo lo encuentra ni aun siendo buenas personas, hablo simplemente de complicidad, de no intentar llevarse a la cama al primer desconocido que se presenta en tu vida con estrategias de película X o con mentiras. Otro tema es si dos personas se conocen, se atraen y sin mentiras de por medio hacen lo que quieren.


 ¿No es muy frío estar con alguien a quien has engañado vilmente para conseguir un fin carnal? ¿No es muy triste pensar que con esa forma de intentar seducir a alguien nunca conseguirás una relación porque el principio habrá sido falso y obsceno?


Vivimos en un mundo donde parece ser que solo importa la fachada y no el cómo seamos realmente. El interior, lo que verdaderamente nos hace humanos, ha sido suprimido por dos opciones muy sencillas: Ser buen mentiroso o no serlo. Estafas, cureldad, malas intenciones... ¿Dónde queda lo bueno?


Ayer estaba muy contenta, tenía un buen día. Un chico me sacó la lengua montando en bici, me reí y cada uno por su camino. Una parejita de ancianos caminaba del brazo delante de mi, sonreí y seguí andando. Un hombre de un hotel se quitó su sombrero y me dijo buenas tardes. Y, de pronto, sin comerlo ni beberlo, el idílico mundo de Mary Poppins se convirtió en el mundo real donde nada es lo que parece como en Alicia en el País de las Maravillas.


El Paseo de la Castellana con sus árboles y sus bancos es un gran sitio por donde pasear mientras escuchas "A mis cuarenta y diez" de Sabina hasta que algún degenerado decide interrumpir tu feliz día para pervertirlo con la esencia que nos convierte en lo que nunca deberíamos ser, la desesperación tangible, que casi puede cortarse con cuchillo por la tensión que provoca en el ambiente.


Mi reflexión de hoy es que no existe la malvada Reina de Corazones, pero sí que hay muchas personas queriendo ganarse el puesto. Dicen que no hay que tener miedo, yo creo que el miedo nos hace fuertes, nos hace ver la realidad más cruda y nos hace pensar en si queremos formar parte de un sistema corrompido o tratar de ser parte de la resistencia.


Sinceridad o actuación, ¿cuál es tu método?