martes, 11 de diciembre de 2012

Triste verdad sin futuro


En días como hoy me acuerdo de la película Insomnio, en la que un policía empieza a volverse loco porque no logra dormir. Esta noche he visto pasar las horas del reloj, una tras otra, sin lograr conciliar el sueño.


Después, a trabajar. Otra vez los autobuses, el metro, la gente, los coches, la contaminación, el frío. Pero qué le vamos a hacer, el deber es el deber.


Esta semana tengo que pagar el segundo plazo de mi matrícula. Mi primer año de universidad costó unos 800 euros en total. Este año solo tengo 7 asignaturas ya que me saqué las demás en los años anteriores y aun así han sido casi 1.400 euros en total. ¿Acaso ha mejorado la enseñanza al mismo nivel que han subido los precios? Es una locura.


Si las cosas no cambian llegará el día en el que repitamos la historia. El día en que estudiar será cosa de ricos y la sociedad cada día más clasista. ¿A quién beneficia esto? A los estudiantes como yo no, eso desde luego.


Si nos quitan la salud pública, si nos impiden estudiar, si no podemos acceder a algo tan necesario... ¿Quién va a "levantar el país"? ¿Un pueblo sin estudios, enfermo, sin expectativas ni inquietudes. Quieren convertirnos en ganado, que nos peleemos por puestos de trabajo mal pagados, que abusen de nosotros como si no tuvieramos ni voz ni  voto.


Pero nuestra voz y nuestro voto sí que tiene valor, o por lo menos un día lo tuvo. Ahora votamos unas promesas que nunca llegan a cumplirse, violan nuestra moral de manera despiadada. Mienten, estafan y, en definitiva, hacen daño al más débil. ¿Por qué? Porque son unos cobardes, porque viven muy bien a costa de los demás y no se atreven a enfrentarse a las consecuencias. Hacen algo mal y la solución es echarle las culpas al de al lado.


Y ya nadie se libra, todos son iguales. Corruptos, delincuentes trajeados. La gente sale a la calle, grita en un intento por hacerse escuchar... pero no hay nadie que preste verdadera atención. Hemos creado un monstruo. El monstruo político actual que chupa la vitalidad de sus víctimas cada vez con menos sutileza.


Tanto si eres de derechas como si eres de izquierdas, ¿no te das cuenta? TODOS SON IGUALES. Cuando uno gobierna el otro dice tener las respuestas para todos los problemas, pero cuando le votas para que de las soluciones cambian su discurso y los que antes solo la cagaban pasan a decir que la solución está clara.


Gentuza carente de vergüenza. ¿Y lo peor? Que nosotros les hemos puesto ahí. Aquí es cuando hay que preguntarse: si les hemos puesto nosotros ahí... ¿podemos quitarles? ¿Con qué derecho siguen ostentando cargos de poder cuando la gente a la que supuestamente representan ya no les quiere?


Tal vez suene un poco drástico, pero... ¿no sería bonito poder desterrar a algunas personas? Incautar todos sus bienes, repartirlos en partes iguales para todos los ciudadanos y no permitirles la entrada al país al que han saqueado en unos cuantos años. ¿Cuántos millones has robado? ¿Cuántas personas somos? Aunque tocasemos solo a un euro por cada estafador o corrupto mandado al destierro la crisis iría poquito a poco disminuyendo.


¿Que te has comprado 5 coches de lujo con dinero público? Destierro, venta de bienes y reparto.
¿Que tienes una mansión, un piso en Manhattan y veinte millones conseguido todo de manera fraudulenta? Destierro, venta y reparto.


Y así con todos los que no se hayan ganado lo que poseen. Que les acojan donde quieran, pero aquí que no vuelvan en mucho tiempo.



Ni cárcel ni nada por el estilo que encima se les daría un trato preferente y tendríamos que alimentarles. Que se busquen la vida como han hecho millones de personas en la historia, empezando desde cero.




Que con ese yate que tienes en el puerto se puede comprar comida para mucha gente, que con lo que cuestan los viajes oficiales de algunos se podrían montar empresas que dieran empleo y esos trabajadores tendrían dinero para consumir productos de otras empresas y esos darían más trabajo. En lugar de tener a tres personas haciendo el trabajo de 20 y cobrando lo que debería cobrar uno solo, contrata a los 20, puede que al principio no tengas tantos beneficios como hace unos años, pero a la larga si todos lo hicieran igual la economía volvería a resurgir.


Estoy harta de que en todas partes pongan "Necesario tener experiencia en el sector", pero no contratan a personas de más de cincuenta años por ser demasiado mayores, y no contratan a personas joven por ser inexpertos. ¿De dónde vamos a sacar la experiencia si no nos dejan trabajar?

Y nos meten a todos en el mismo saco. Que somos vagos, que nos gusta vivir con nuestros padres porque es muy cómodo, que cada día se tienen los hijos más tarde, que quién va a pagar las pensiones del día de mañana... Que no tengamos 40 años no quiere decir que no hayamos madurado, que vivamos con nuestros padres no quiere decir que no queramos independizarnos, que no tengamos trabajo no quiere decir que seamos vagos y que seamos jóvenes no quiere decir que no tengamos derecho a que alguien apueste por nosotros.


Tal vez uno de esos "perroflautas" sea el médico que mañana tenga que operarte de vida o muerte, puede que una de esas chicas de discoteca quiera ser un día una madre trabajadora. Que ese grupo sentado en el banco del parque puede que no solo hable de porros y alcohol, puede que estén hablando de su futuro. ¿Y todos los jóvenes que se están marchando al extranjero para trabjar? ¿Esos también son unos vagos? No se da cuenta la gente de que si nos vamos es porque aquí no se nos da la oportunidad de luchar por nuestro futuro.


Y un día veremos en las noticias que un español ha ganado un Premio Nobel en el extranjero, que ha creado una empresa multimillonaria, que ha revolucionado la tecnología... y dirá: Ojalá me hubieran dado la oportunidad de hacerlo en donde yo nací, ojalá hubieran sabido apreciar mi iniciativa, mi capacidad y mi fuerza para salir adelante.


Y los medios nos manipulan. Cambian el nombre a las cosas. No es amnistía fiscal el dar la posibilidad a la gente de hacer legal su dinero B, ¿entonces qué es? No es privatización de la sanidad, es darle la gestión de hospitales públicos a entes privados... ¿y eso qué es? Y nos dejan por tontos, por mentirosos. Salimos a la calle una y otra vez y donde unos levantan las manos y gritan: Estas son nuestras armas.... Otros deciden que las cargas policiales, la sangre y la violencia gratuita son mejor arma.


Pero prefieren negarnos las ayudas a la investigación, a la docencia, etc. Y estoy harta de escuchar a gente que le dan becas sin merecerlo. Que solo porque tus padres no usaran anticonceptivos y tuvieran más de tres hijos no les da más derecho a conseguir ayudas que a los míos, que si no tienes dinero para mantener una familia numerosa, PON MEDIOS, pero luego no pidas dinero porque no puedes mantener lo que has creado. "No claro es que nosotros necesitamos ayuda porque somos siete hermanos", ¿hola? No es lógico tener tantos críos si no puedes asegurar que vas a cubrir sus necesidades básicas y su educación. Independientemente de la religión que tengas, tienes que ser consecuente. Y si no crees en los preservativos, no tengas relaciones sexuales. ¿Drástico? O renovais vuestras ideas o tenéis que apechugar con las consecuencias sin pedir premios a la irresponsabilidad.


Si es que las cosas han pasado de castaño a oscuro. Quitamos dinero a los colegios públicos, pero le damos un presupuesto más alto a los concertados. Quitamos dinero a la universidad pública, pero se lo damos a la Fundación de Aznar (FAES). Y así, poco a poco, es como se arruina un país.


Ahora a recurrir la invalidez de mi padre. Subida de tasas judiciales... es decir, pagar para luchar por lo que crees que es justo.  A pagar el resto de mi matrícula. Subida de tasas educativas... es decir, pagar por el derecho a una educación digna. En resumen, ¿quieren que todos nos vayamos de aquí? ¿que España se quede sin población?



Triste verdad. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Vidas rotas jugando al "pilla pilla"


Parece imposible que algo así pueda pasarte a ti. Creemos que lo que vemos en las noticias siempre les pasa a otros, a gente que no tiene que ver con nosotros.


Y un buen día una llamada de teléfono te hace pisar la tierra. Las malas noticias son para todos. Ahora me parece que fue ayer cuando nos echábamos la siesta en una casa de la playa. Parece que fue ayer cuando se te ponían los ojos rojos de jugar a la Play Station. Parece que fue ayer cuando te negabas a ver Mamma mía en el cine.



Hoy, sin embargo, estás allí tumbado. No se sabe qué pasará. No sabemos si podrás mover los brazos o las piernas cuando todo termine. Y me da por pensar en lo mucho que te han gustado siempre las motos y los coches... me da por darle vueltas a que a veces los gustos salen caros. No me imaginaba que un día me dirían que habías tenido un accidente.



De golpe nos damos cuenta de lo frágiles que somos. Todo me asusta. Pienso que cuando me de la vuelta pasará otra desgracia. 2012, un año cargado de tristezas.



2012. El año en el que mi padre se puso peor que nunca. El año en el que le denegaron la invalidez. Porque no puede casi ni caminar, está siempre medicado... pero se supone que tiene que ir a trabajar en ese estado.


2012. El año en el que le dijeron a mi madre que tenían que operarla de cáncer de mama. Pruebas, hospital para un lado y para otro, operación, cicatriz...


2012. El año en el que un amigo apareció en las noticias sin nombre, nombrado como "varón de 19 años tetrapléjico". Toda una vida por delante. Una familia, una carrera, una novia, amigos, sueños...


Hasta aquí hemos llegado. Las desgracias se tienen que terminar. NO ES JUSTO. No es justo que esté adelgazando de puro estrés, no es justo que no tenga tiempo ni para llorar hasta quedarme vacía y tranquila.


Todos necesitamos una mano amiga que nos ayude a levantarnos, pero a vece todo está tan oscuro a nuestro alrededor que no atinamos a agarrarnos. Pero estoy harta, estoy muy cansada. Y si no veo lo que puede ayudarme a seguir adelante tendré que apoyarme en el suelo, impulsarme y salir del agujero porque hay mil cosas esperando fuera.


Tú y yo puede que no vivamos las mismas experiencias, pero nos parecemos. Tenemos en común la gran capacidad para morir de tristeza y resucitar con valor. Porque aunque algunas veces pensamos que no podemos, que no nos quedan fuerzas o que la vida es una sucesión de malos momentos, siempre nos queda algo que esperar, algo que soñar, algo que desear, alguien a quien querer y mil historias por vivir y contar.


Me levantaré... en algún momento. Hoy solo quiero seguir sentadita en mi rincón interior, vestida de niña con las coletas que llevaba cuando era pequeña, abrazada al muñeco de Mickey con el que dormía tiempo atrás. Quiero dejarme caer, llorar y gritar que no es justo, que no vale, que es trampa. Lo que yo quiero es echar a correr, tocar el punto exacto y salvarnos a todo gritando "Por mi y por todos mis compañeros". Y así todo iría bien.


Tal vez mañana decida ponerme en pie. Hoy solo soy un cuerpo que se ha levantado con esfuerzos inhumanos, ha ido a trabajar, ha notado el frío aire de diciembre en la cara y ha soñado con que la vida no es más que un larguísimo juego de críos. "Tinieblas", "Liebre", "Pilla pilla", "Escondite"... nombres infantiles de una realidad adulta.



Buscando el color en las tinieblas...


domingo, 18 de noviembre de 2012

Volviendo a creer

Esta mañana he oído decir: "He dejado de creer en el amor". Y he pensado en todas las veces que durante un segundo había dicho eso mismo. Me he acordado de las veces que me han roto el corazón. Los engaños, las malas formas, las rupturas, la sensación de no haber encontrado a la persona adecuada.


"He dejado de creer en el amor", la frase más triste que puede salir de los labios de una romántica empedernida. Una auténtica pedrada a los ideales holliwoodienses basados en utópicas relaciones que parecen no llegar nunca.


Es como cuando en Peter Pan decían que si los niños no creían en las hadas, todas ellas morirían. El día en que dejas de creer en el amor es el mismo día en el que te vuelves incapaz de vivirlo.



Y si no existiera... no habría más canciones de amor ni harían comedias románticas, ni dramones con un apoteósico final en el que todo acaba mal pero bien al mismo tiempo.


Nadie escribiría una carta de amor, no soñaríamos con besos bajo la lluvia.


Si el amor un día desapareciera de todas nuestras mentes, desaparecerían los cuentos de hadas, solo se regalarían flores los días de la madre y a los enfermos.


No habría más cajas de bombones en forma de corazón ni noches con velas ni cenas entre sonrisas cómplices y roces de manos en el mantel.


Si no existiera el amor el argumento de todo cambiaría, incluido el de nuestras vidas. La felicidad tendría otro sentido. Y, aunque nunca nos romperían el corazón, no lograríamos sentirnos absolutamente completos... en el fondo siempre nos faltaría algo, ese pequeño punto de sal que da sabor al día a día y a los sueños de futuro o los recuerdos del pasado.


Echaríamos en falta algo que ni siquiera reconoceríamos. Por eso, como muchas personas niegan creer en el amor, otras muchas como yo tenemos que creer por triplicado para equilibrar la balanza.


Una fe ciega y contra todo argumento racional. Una creencia incuestionable de algo que, tengamos o no, veamos o no, sabemos que tiene que estar ahí. Una verdadera religión sin libros ni profetas. Una religión que existirá siempre que una persona esté dispuesta a vivirla.


Porque a día de hoy, es lo único en lo que creo. Es la razón de levantarme cada mañana... el saber que a la vuelta de la esquina me esperan mil sonrisas llueva, truene o haya un terremoto. Es lo que permanece cuando todo lo demás desaparece.


¿Tú crees en el amor?





jueves, 18 de octubre de 2012

Ese sentimiento irracional.





 Hoy quiero hablar de los celos. Esa pequeña parte que a veces se despierta dentro de nosotros con el único propósito de amargarnos el día. Está claro que la base está en las inseguridades que tenemos. Los celos no son otra cosa que miedo a que la otra persona escoja a alguien por encima de nosotros, alguien que nos supere, que sea mejor.

<<Un punto importante es la comunicación de las sensaciones de malestar relacionadas con las escenas de celos a la persona que las propicia, con el fin de que el sujeto se haga consciente acerca del efecto de su comportamiento en la pareja (...)>>
 
 Aquí viene lo verdaderamente importante. No quiero analizar el sentimiento en sí, más bien quiero plantear el cómo deberían ser tratados estos celos por ambas partes, tanto por la persona que los sufre como por aquel por quien se sufren. 

Regla Nº 139 de un caballero: Su "nada" siempre es algo.
 Nadie quiere sentir algo así, es inevitable, solo puedes intentar controlarlos sin dejar que te controlen a ti. Pero, ¿cómo debes tratar a alguien que ha traspasado su límite momentáneo de paciencia celosa? ¿Y si esa persona lleva todo un día callando su instinto de pura supervivencia emocional y al final explota? ¿Es justo que parezca que es culpable diciendo que desconfía y haciendo que sienta que es todo una absurda paranoia? La mayor parte de las veces se solucionaría todo con un: "Lo siento, no creí que te fuera a molestar." O un simple: "Siento que te haya molestado, como yo no le doy importancia no pensaba que tú sí." Y ya está, problema solucionado. La persona celosa siente que fue sin querer, que no tiene importancia y que la otra persona siente haber hecho que pase un mal rato, y se acabó la comedura de cabeza.
Regla Nº 22 de un caballero: "Lo siento" no significa que ellos lleven razón y tú no. Significa que valoras más tu relación que tu ego.


 Pero por norma general los seres humanos tendemos a complicarnos con largas conversaciones en las que ninguna de las partes está de acuerdo, ninguno de los dos tiene razón y, por supuesto, no se llega a ninguna conclusión. Puede que ambos entiendan lo que siente el otro, pero nunca van a dar la razón si piensan que lo que sienten es lo correcto.



 Particularmente me parece mucho más preocupante la total ausencia de celos que su aparición. Si no te irrita ni siquiera un poco ver a tu pareja en una actitud extremadamente cariñosa con otra persona, si no sientes un pelín de miedo pensando que las relaciones no son irrompibles... Si no te molesta ver algo que simula un acto de pareja con alguien que no eres tú... No es normal, ni lógico. Somos humanos porque nos equivocamos, somos humanos porque sentimos. Si sabiendo que todo el mundo se puede equivocar no sientes miedo de que cometan un error que te afecte directamente... apaga y vámonos.


Regla nº374 de un caballero: Un verdadero caballero admite cuando está equivocado.

 Por otro lado, los celos basados en las inseguridades personales y en un déficit de autoestima sin sentido no deberían ser reprochados. No deberían discutirse. Tu pareja tiene miedo, no te quiere perder: ¡Cállate y trata de comprenderlo! No es tan complicado. Le asusta ver que hay muchos candidatos mejores, que no es suficiente o que no merece la pena. La solución no es pretender que reprima sus inseguridades sino luchar a su lado contra ellas.
Regla nº177 de un caballero: Tu novia no es la más bonita de todas, porque a tus ojos, ella debería ser la única que es bonita.

 Hay mil y una formas de tratar a la persona que te importa. Tal vez hagas todo bien y no entiendas que desconfíen de ti, pero todo tiene siempre una razón. Si te han roto el corazón, si te han hecho sentir que no vales nada, si te han utilizado, comparado, engañado e incluso humillado, sabes que lo único con lo que no puedes combatir es con tu sentimiento de pánico a que todo eso vuelva a repetirse. La única manera que nuestra mente tiene de protegerse cuando nosotros nos lanzamos a la aventura con una nueva relación sin pensar en los miedos por quienes nos han hecho daño, es un pequeño sistema de alarma inconsciente que salta cuando sentimos una situación de peligro. No puedes arrancar el sistema y, a veces, suena tan alto que no puedes evitarlo ni con tapones. Habla, comparte y elimina tus miedos poco a poco. No es una cura, pero si un tratamiento paliativo.
Regla nº37 de un caballero: Ten cuidado con lo que dices, una chica lo recuerda todo.


 Para terminar con el tema de los celos me quedo con la siguiente "Regla de caballero":


Regla nº234 de un caballero: Un chico pone celosa a su novia con otras mujeres. Un caballero hace que otras mujeres sientan celos de su novia.





No tomes decisiones cuando estés enfadado.
No hagas promesas cuando eres feliz.